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martes, 4 de mayo de 2010

PARA EMPRENDEDORES Cómo manejar la relación con tu contador



 


Sigue estos seis consejos y evita complicaciones en la administración de tu negocio.  ¿La clave? Contratar a un buen profesional y no desentenderte de la contabilidad.





La relación entre un empresario y su contador es como la de un doctor y su paciente. Al final, en los dos casos una persona necesita acudir con un profesional para tratar problemas y, sobre todo, prevenir.

Pero la realidad es que muchas veces los empresarios, sobre todo los que recién empiezan, tienden a descuidar el manejo y el control de sus ingresos y gastos. Y lo peor, terminan descuidando el cumplimiento de sus obligaciones fiscales.

Un estudio relaizado por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterrey (México)  sobre las dificultades de crecimiento que experimentan las Pymes en ese país menciona que uno de los graves errores de las Pymes es que dan “mayor prioridad a contratar a un vendedor que a un contador”.

Así que ya no puedes darte el lujo, si es que lo hacías, de llevar tú solo las finanzas de tu negocio. Si ya tomaste la decisión de contratar a un contador,  seguramente tienes algunas preguntas, como: ¿de qué manera me aseguro de que responderá a mis necesidades?, ¿qué servicios y documentos tiene que darme?, y ¿cuál será mi responsabilidad final?

Aquí una guía de seis puntos sobre cómo manejar la relación con un contador


1. Contrata a un profesional con experiencia e independiente.
Existen ciertos indicadores claros que tu candidato debe reunir para garantizar sus servicios:
·         Además de ser un contador titulado, necesita tener certificaciones de los colegios de profesionales (como el Instituto Salvadoreño de Contadores Públicos o la Corporación de Contadores de El Salvador). Eso permite comprobar que está actualizado, algo fundamental por los continuos cambios fiscales que se dan.
·         Entre las mejores fuentes para su contratación está el famoso “boca en boca”, o sea la recomendación de una persona en la que tú confíes.
·         Pídele datos que revelen su expertise en la materia, como cifras de crecimiento de tu mercado, qué figura fiscal es la que más te conviene según tu actividad, etc. También puedes preguntarle si hace auditorias.
·         La mejor referencia de un contador es su trabajo. Pídele que te proporcione el teléfono de algunos clientes y contáctalos para pedir sus comentarios.
·         Es vital que su curriculum confirme experiencia con clientes independientes y no sólo en grandes compañías. También es recomendable que conozca de otras áreas profesionales, como la legal, porque podrías necesitarlo en algún momento (imagina si tienes un problema con un trabajador o un socio que quiere salirse de la empresa).


2. Sella la relación con un contrato.
Una vez elegido el profesional, hay que firmar un contrato de prestación de servicios. Lo que te deben ofrecer, como mínimo, es: llevar el registro contable de tu empresa y el cálculo de tus obligaciones fiscales. Eso incluye actualizarte en las modificaciones en materia de impuestos y apoyarte en caso de llegar algún requerimiento por parte de Hacienda.
Recuerda que el recibir otros apoyos depende, en cierta medida, de los honorarios. “Si el cliente quiere pagar una cantidad mínima y entregar sólo sus comprobantes, entonces la dinámica se limita a ello, aunque un contador puede ayudarlo en otros aspectos, como desarrollar estrategias de crecimiento, llevar la nómina, calcular los pagos  Seguridad Social y el Sistema Previsional, etc.” Cuales serán las tareas en las que se te apoyará debe quedar claro en el contrato, al igual que los compromisos y obligaciones de ambas partes.


3. Acostumbra guardar comprobantes.
De la información financiera que arroje tu negocio se realizará el pago de los impuestos. Por eso es fundamental que tengas un control sobre ésta.

Los documentos básicos a entregar a tu contador son: facturas, recibos y todo comprobante de ingresos y egresos, en orden y por mes.

Como cliente necesitas recibir: un listado o registro financiero del estado de la empresa (ingresos y egresos del negocio) más un registro de los pagos fiscales que realizó el contador y sus respectivos comprobantes (certificados por la autoridad correspondiente). Entre los impuestos que deberás pagar, según tu actividad, figuran:
-          Impuesto Sobre la Renta (ISR): contribución a realizar por la percepción de ingresos como, de acuerdo con el Código Tributario y la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR). Se paga una vez al mes y para calcularlo se tiene que sumar toda la facturación que el cliente haya expedido.
-          Impuesto al Valor Agregado (IVA): es un impuesto indirecto que se aplica sobre los bienes y servicios producidos o comercializados por la empresa. También se paga una vez al mes y se calcula con base en una relación de todo lo que se compra y vende.

4. Lleva una periodicidad.
Como empresario debes exigir esos papeles cada mes, no cada vez que te acuerdes.
Esos documentos son el comprobante de que cumpliste con las obligaciones fiscales, y hay que recordar que en caso de cualquier problema Hacienda busca y penaliza al empresario, no al contador. Por ello, el emprendedor debe entender que aunque delegue la contabilidad del negocio en un profesional, es él quien controla que todos los papeles y pagos estén en regla.

5. Cuida tu dinero.
Muchos clientes le dicen al contador: “paga tú mis impuestos, te doy acceso a mi cuenta de cheques y realiza el trámite”. Sin embargo es recomendable “no delegar el pago de impuestos a nadie”.

“Los números de la empresa son responsabilidad absoluta del emprendedor, quien requiere estar al pendiente. Si el contador hizo mal sus cálculos es negligencia y se pueden tomar medidas al respecto, pero de entrada quien debe estar al tanto es el empresario.

Además, por ningún motivo un cheque puede estar al portador, debe incluir nombre de la institución para evitar una posible desviación de recursos.


6. Infórmate.
 Existen algunas cuestiones que puedes deducir para el pago de los impuestos, como la compra de bienes que guarden relación con tu actividad empresaria.  En términos de facturas (justificante fiscal de la entrega de un producto o servicio) y de gastos, es básico consultar a tu contador sobre cualquier duda, así él llevará una relación financiera de tu empresa más precisa.

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